Monday, April 23, 2007
Cada vez
Ya sé que son más de las doce, pero eso no me impide hacer como si todavía fuera ayer, por lo que estimo conveniente decir que ayer ahora es hoy y hoy en realidad es mañana. Me encantan los días nublados como el de hoy, quizás no tanto el frío que hacía en la mañana y que me congelaba los dedos. Aún así siento que mi bufanda (naranja-negro-café) en días como estos se siente tan feliz de ser utilizada y cumplir bien su función. Me duermo en historia, aprendo matemáticas y me enojo porque las galletas museo no son lo que eran antes y espero volver a ver esas bañadas en chocolates que venían en la cajita de conejo.

Hoy dormí en la micro escuchando música y fuí feliz. Hice un esquema rápido de mi viaje en moto por Sudamérica, el cual tengo contemplado para cuando el tiempo y el dinero lo determinen así. Y mientras Hendrix le daba a la guitarra como si fuera su última vez haciendo música antes de morir por una sobredosis de pasión, deseaba haber nacido en esa época y haber sido un motociclista-poeta-fotógrafo-drogadicto y libre en esencia. Y me daba risa imaginar tantas cuestiones y ya me tenía que bajar luego. El caballero que iba al lado mio dijo en voz bajita como hablando solo al notar la hora de su reloj lo siguiente: uh la hora que es. Yo sabía que lo decía de manera exclamativa pero quise interpretarlo como una interrogativa. Entonces saqué de la mochila el diario la hora y le dije: bueno señor, la hora es un diario y se lo regalo. El señor me quedó mirando y soltó una de esas carcajadas que al provocarlas te hacen sentirte tan pleno de causar una felicidad instantánea. Me dio una palmada en el hombro tratando de contener la risa y me dijo: gracias, muchas gracias por el diario. Me bajé como a las dos cuadras de eso y el señor se despidió de mi con un fuerte apretón de manos diciéndome que ojalá no estuviera hecho el puzzle. Me fui caminando a mi casa a paso lento y ví como se escapaban de un hogar de menores en Bascuñán unos niños por los techos y la gente que trabaja en la reparación de las calles los pillaba y daba aviso al hogar de la fuga fallida. Seguí caminando y ví un perro tan parecido al que se arrancó de mi casa hace dos años, y pensaba en mi perrita que en estos mismos momentos se encuentra muy enferma y que espero que por favor se mejore.

Hace tiempo que me vengo dando cuenta que mis días cotidianos siempre escapan a algo cotidiano, como si un elemento inexplicable hasta ahora para mi hiciera que cada día que pasa se llevara consigo una nueva historia que provoca una nueva idea y así sucesivamente. Y mientras pienso en todos los días que pasaron y en todas las historias que fueran desapercibidas, me lleno de curiosidad de saber qué nos depararán los días que todavía no han llegado. Cuando me llegó mi madre a la casa, dijo a lo lejos: Está frío afuera y yo grite con una voz seria:
¡¡dile que pase y que se limpie los pies!!.

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posted by Voknahelio at 9:16 PM | Permalink |


2 Comments:


At 7:41 AM, Blogger rdp

xD! con la hora xD

oye, o sea que todavía existen las galletas Museo??? hace años que no me encuentro con una

 

At 7:13 PM, Blogger Escritor sin experiencia

La culpa es de ...
Siempre hay que echarle la culpa a alguien!!!

Esos dias se recuerdan porque hiciste feliz a alguien,o quizas no,porque no dijiste si el puzzle estaba echo,y ahi si le arruinaste el dia.

Oe hay que ayudar al oso,esta muy mal ese tipo.